Derechos humanos: un nuevo requisito para acceder a los mercados internacionales

Dos personas conversan en una instalación agrícola cubierta, una mujer con uniforme verde y un hombre con camisa blanca y gorra azul sosteniendo una tabla. Al fondo, varios trabajadores manipulan plantas en mesas de cultivo.

Por Hugo Hays, Experto externo en Debida Diligencia en Derechos Humanos

Durante años, los derechos humanos han sido considerados principalmente como un componente de la responsabilidad social empresarial; sin embargo, el panorama internacional está cambiando rápidamente. Hoy, los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos (UNGPs) se están convirtiendo en la base sobre la que gobiernos, compradores y organismos reguladores construyen nuevas exigencias para las cadenas de suministro globales.

En Europa, iniciativas regulatorias como la Directiva sobre Debida Diligencia de las Empresas en Materia de Sostenibilidad (CSDDD) están impulsando un enfoque que va más allá del cumplimiento normativo tradicional. Las organizaciones deben ser capaces de identificar, prevenir, mitigar y remediar los impactos negativos que sus operaciones y cadenas de suministro puedan generar sobre las personas.

Un cambio que también impacta a Centroamérica

Aunque gran parte de la atención se ha centrado en Europa, las señales provenientes de Estados Unidos muestran que la tendencia es global. Las medidas comerciales relacionadas con el trabajo forzoso y otras prácticas laborales de alto riesgo están ganando protagonismo dentro de las políticas de comercio internacional. Esto significa que los aspectos relacionados con los derechos humanos ya no son únicamente una cuestión reputacional, sino que se están convirtiendo en un elemento que puede influir directamente en las condiciones de acceso a determinados mercados.

Para los productores y exportadores de alimentos de Centroamérica, este escenario implica la necesidad de fortalecer la trazabilidad, el conocimiento de sus cadenas de suministro y la gestión de riesgos laborales, donde la capacidad de demostrar prácticas responsables y transparentes será cada vez más valorada por compradores internacionales y socios comerciales.

La debida diligencia va más allá de las auditorías

Uno de los errores más comunes es asumir que el cumplimiento de estos nuevos requisitos se limita a realizar más auditorías o controles documentales. La debida diligencia en derechos humanos propone un enfoque más amplio, centrado en las personas potencialmente afectadas por las actividades empresariales.

Trabajadores, comunidades locales, pequeños productores, migrantes y otros grupos vulnerables deben ser considerados dentro de los procesos de identificación y evaluación de riesgos. Esto implica escuchar activamente sus preocupaciones, comprender los posibles impactos y actuar oportunamente cuando surjan situaciones que requieran atención o remediación.

El papel estratégico de los mecanismos de reclamación

En este contexto, los mecanismos de reclamación adquieren una relevancia especial. No basta con contar con un buzón de sugerencias o una línea de denuncias; estos mecanismos deben ser efectivos, confiables y accesibles para las personas que puedan verse afectadas.

De acuerdo con los Principios Rectores de la ONU, un mecanismo eficaz debe ser legítimo, accesible, previsible, equitativo, transparente y compatible con los derechos humanos. Su función principal es permitir la identificación temprana de problemas, facilitar el diálogo entre las partes involucradas y promover soluciones efectivas antes de que los conflictos escalen.

Cuando estos mecanismos están correctamente diseñados e implementados, contribuyen a fortalecer la confianza, mejorar las relaciones con las partes interesadas y aportan información valiosa para la mejora continua de la organización.

Una oportunidad para fortalecer la competitividad

La adopción de procesos sólidos de debida diligencia puede convertirse en una ventaja competitiva para las empresas exportadoras. De igual manera, gestionar adecuadamente los riesgos relacionados con los derechos humanos ayuda a reducir contingencias, fortalecer la reputación corporativa y responder a las expectativas crecientes de clientes, inversionistas y organismos reguladores.

Como señala Hugo Hays:

“Europa está legislando; Estados Unidos está incorporando los derechos laborales a su política comercial; los grandes compradores están trasladando estas expectativas a sus proveedores. Para Centroamérica, el momento de prepararse es ahora”.

Los derechos humanos ya no deben entenderse como un requisito adicional dentro de la sostenibilidad empresarial. Son la base sobre la cual se construyen cadenas de suministro responsables, resilientes y preparadas para competir en los mercados del futuro.

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